Sus reflexiones son bienvenidas.

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“El silencio tienes sus límites. Hay momentos en los que, sin utilidad clara alguna, se debe decir algo, solo porque es verdad. Si no se dice, el orden moral del mundo sufre una acometida más difícil de superar que su violación por medio de la fuerza bruta… Pues últimamente, lo peor que puede suceder es que la verdad y la justicia no encuentren ya portavoces y mártires sobre la tierra”.

Son palabras escritas por Max Pribilla SJ en 1934 y extraídas de “Servir a los pobres, promover la justicia. Panorámica histórica del apostolado social de la Compañía de Jesús“, libro de nuestro compañero Patxi Álvarez de los Mozos SJ.

Hablar de coraje, de verdad y de justicia desde mi despacho en la universidad y frente a esta pantalla… Es siempre algo atrevido y osado. Es un silencio que recurrentemente viene a mí. ¿Cuál es mi granito de arena? ¿Cómo contribuyo? ¿Qué alimento y qué dejo morir con mi comportamiento? ¿Cómo desde mi función en una universidad como es Deusto puedo aportar a la mejora de la sociedad? Y más allá de la Universidad, ¿qué hago con mi familia, mi proyecto musical, mi vida desde un plano más cultural o incluso relacional, entre mis amistades, para continuar sembrando esperanza? ¿Qué hacer cuando ves que algunos de quienes te rodean recorren un camino tan distinto? Se hace difícil hablar en términos de sentido, de justicia, de mejora social.

Ya no son bienvenidas las grandes preguntas, las grandes reflexiones filosóficas, sino que estamos en un momento de urgencias, de vivencia del presente y, en muchos sentidos, demasiado individualista y competitivo. Por no hablar del magma económico capitalista (no es que no se pueda desligar de la ecuación, es que es el nudo gordiano de la ecuación). Y por otro lado, me resigno a acomodarme y me gustaría recuperar el coraje, pero las constricciones hoy son mayores que ayer.

Demandamos a las universidades alzar la voz. Erigirse en faro del pensamiento crítico. Por supuesto, el no hacerse trampas al solitario, dado que el prestigio que se pierde es muy difícil de recuperar. Hoy me conecto a distintas acciones que tienen lugar en la universidad esta segunda quincena de noviembre. A las puertas de la navidad (mi hijo me lo recuerda a diario, pero maticemos mejor: a las puertas del adviento) me gustaría compartir y poner en valor tres de ellas:

 

Pero no han sido las únicas… Nos visitó Kathrine Switzer, primera mujer en correr una maratón, la de Boston, quien fue reconocida con el “Premio Deusto a los valores en el deporte” (de ahí la fotografía que encabeza el texto), impulsamos una formación acerca del cambio climático y la docencia, tuvo lugar un taller sobre protección en la acción humanitaria (unidos contra la inhumanidad), se acogió la exposición de Médicos Sin Fronteras sobre el mayor campo de refugiados del mundo, se llevó a cabo una jornada sobre trata de seres humanos vinculada a la violencia de género, estudiantes de Derecho y Relaciones Internacionales realizaron una simulación de la ONU en grupos de trabajo en los claustros del campus con el tema de estudio de “La lucha contra la discriminación racial”, se organizó una jornada para defender los derechos humanos y la solidaridad internacional, se organizó un debate sobre movilidad urbana sostenible, un picoteo sobre despilfarro alimentario, una masterclass sobre compliance y buen gobierno, se acogió y se apoyó el espacio Gizartegune de la Diputación, con una jornada de debate sobre “Violencia de género en jovenes y adolescentes: prevención, atención y sensibilización para su erradicación”. Y también se defendió una tesis sobre derechos humanos y la tortura en Mexico.

Todo esto en 15 días. Y me dejo cosas, seguro…

Necesito hacerme eco de llamadas, amplificar en la medida de posible lo que otros alumbran. No es un espacio publicitario. Compartir en este pequeño rincón las iniciativas de otros (de las que quiero sentirme parte) me ayuda a valorar el contexto en el que me muevo, y me sirve para continuar revolviéndome y reflexionando.

 

 

 

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