El problema…

El problema de nuestro tiempo es que el futuro ya no es lo que era.

Firma Paul Valéry, poeta francés de entreguerras (falleció tras el fin de la segunda guerra mundial). Hoy todo ha cambiado. Vivimos un momento histórico en el que los mecanismos y los sistemas de decisión y gobierno de los países (auto)denominados desarrollados están sucumbiendo. Es una paradoja, pero será el propio sistema que hemos creado entre todos el que nos caer. Bueno, caer es tan relativo… Lo que queda claro es que cambiamos de época. Olvidémonos de aquellos años de crecimiento desmedido, de abarcar todo sin pensar en el cómo y guiarnos por unos valores fundamentales sobre cómo hacer país, cómo hacer empresa o cómo convertirnos en profesionales honrados. Hasta hoy han primado las cuentas y los rendimientos de los accionistas sobre la sensibilidad y el desarrollo y el crecimiento de las personas en las organizaciones.

En Europa somos cada día más viejos. Nos salen canas en forma de paquetes de deuda. Otros adolescentes (tal vez no vengan más listos de lo que fuimos nosotros) se preparan para dar el salto por la hegemonía mundial. Países BRIC, o tiburones al acecho. Es justo que cambien los liderazgos. Vienen precavidos de los riesgos de nuestro modelo y espero, sinceramente, que no lo repliquen.  

Hasta el momento tocaba trabajar, el que tenía la suerte. Y, hasta el momento también, era mejor dejarnos las emociones en casa. Afortunadamente algunas empresas se han dado cuenta de que los mecanismos de gestión y de relación con los trabajadores no estaban dando sus frutos. Se olvidaron de las personas y de las conversaciones. Egoístamente, hoy ya no son competitivos. ¡Globalización! Bien por necesidad o por convencimiento, algunas empresas, algunas personas inteligentes en algunas empresas, buscan otras cosas, profesionales y perfiles con talento a los que reclutar. ¿Cambian para bien los mecanismos del management?

Hoy hablaremos de ello.

Miércoles, 19 de octubre. Tiene lugar la primera PinkSlipParty en Bilbao. Día gris, estilo bilbaíno. Demasiado gris y lluvioso. ¿Un mal día para hablar sobre nuestro futuro empleo? Por supuesto que no. Lo primero es, como quien dice, “ser conscientes de la que está cayendo”. Tener presente que ya no va a venir el séptimo de caballería a salvarnos. Y es que sobrevivir requiere de inteligencia y una estrategia que nos permita capear el temporal. Y aun así, nadie nos asegura el éxito. Pero mejor actuar que cruzarse de brazos, ¿no?

Son los nuevos tiempos, que van cambiando.

¿Nos vemos esta tarde? Toda la info aquí.

La foto, muy bilbaína, es de @txanoduna

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