Me acuerdo de aquel mes. De hecho me acuerdo de esas 72 horas. Y eso que yo soy el típico que nunca se acuerda de nada. Y menos de lo que debe. 

Pero un día, de repente, me vienen a la mente cosas inútiles. ¿Lo ves?

Estaba yo desnudo el otro día cuando te dije lo idiota que me parece el mundo. Lo estúpido de este todo. ¿Por qué debía ser así?.

Tú siempre me respondes que a veces las cosas deben suceder así. ¿Cómo así?

Solo siento que me salvas, me sonríes desde lejos. Ya no lloro más. Solo siento que me salvas, me cautivaste al teléfono. Ya no me entristezco más.

Eso es. Comprendo, ya lo ves.

Hace días que hemos pintado las paredes. Todo me parece nuevo. Hasta yo parezco nuevo. Mentí. Cuando yo te conté eso de salvarme en solitario. De correr y de esconderme, de perderme en el naufrago. Mentí. 

Lo sé. ¿Lo ves?. Lo sé. Solo quiero dejar constancia.

Me acuerdo de aquel mes, esperándote. Me acuerdo de esas 72 horas. Debatiendo si soy yo, si era yo el que siempre estuvo aquí. O si lo eras tú.

No pretendo analizar, ya no quiero comparar. No quiero buscar las diferencias. 

¿Lo ves? Esto es una gran mentira.

Yo Náufrago – Setenta y Dos Horas

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