¿Sigues huyendo? Alza la voz.

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Viene sucediendo desde hace algún tiempo. Más o menos desde el inicio de esta dichosa crisis este cambio de era. De hecho, a todos se nos ha llenado la boca al realizar afirmaciones del estilo: Esto no es una crisis económica. Va más allá. Es una crisis de valores. Una crisis de liderazgo. Una crisis de un modelo de negocio. Capitalismo. Cortoplacismo etc.”  

Sin embargo, cuando el terremoto nos sacudió hace 6 semanas, cuando nos tocaba a nosotros alzar la voz, ¿se abrió la veda de la reflexión más allá de hacerlo sobre la seguridad y el sentido común en las redes sociales? ¿aprovechamos la oportunidad para dar un paso adelante y afirmarnos en nuestra propuesta de valor? Y más aún: ¿Están las empresas y los contextos organizativos provocando que las buenas convicciones morales de las personas se debiliten y no se pongan en práctica? ¿Estamos poniendo los cimientos para desarrollarnos en una universidad libre que permita alinear lo que decimos con lo que hacemos? ¿A qué da importancia este modelo educativo?

Solo así educamos personas. Solo así educamos profesionales íntegros.

La realidad es que, en muchos contextos las presiones internas y externas (por ejemplo, la opinión de un jefe o las expectativas de los accionistas) pueden hacernos actuar de formas que, individualmente, no consideraríamos éticas o correctas. Sucede que personas que en principio tienen claro cómo deberían actuar, no son capaces de poner en práctica sus valores. Como no se ven capaces de cambiar el contexto, concluyen que no merece la pena luchar. Es cierto. Hay contextos que no ayudan. Situaciones en las que, por miedo a perder nuestro puesto de trabajo, por no “ir contracorriente”, por no parecer poco comprometidos, nos resignamos a actuar de forma diferente a nuestros ideales.

La tesis de “Dar voz a los valores”, el libro que ha escrito Mary C. Gentile y sobre el que me asoman pensamientos recurrentes, es que si somos muchos los que tuviéramos la capacidad de hacer oir nuestros valores y ponerlos en práctica, el mundo de los negocios sería muy distinto.

Gentile defiende que podemos desarrollar estrategias que faciliten alzar nuestra voz, y así mejorar nuestra vida y la vida de nuestra organización. Se centra en la acción y los micro-cambios para construir contextos organizativos más sanos; nos emplaza a mirar hacia dentro para construir cultura y cambiar las organizaciones desde una percepción individual de dicha transformación. Normalizar la posibilidad de vivir conflictos que ponen en jaque nuestros valores, desdramatizar, reducir la carga emocional, identificar estrategias… Y, ¿de dónde partimos? Gentile nos prepara un guión para dar un impulso a esta perspectiva:

  1. Queremos dar voz a nuestros valores y actuar de acuerdo con ellos.
  2. En algún momento en el pasado hemos sido capaces de hacer oír nuestros valores.
  3. Podemos ser capaces de hacer oír nuestra voz más a menudo y con mayor efectividad.
  4. Somos conscientes de que dar voz a los valores en algunos contextos es más fácil que en otros.
  5. Promoveremos más probablemente nuestros valores si practicamos con frecuencia cómo responder a conflictos.
  6. Nuestro ejemplo tiene fuerza para animar a otros.
  7. Cuanto más nos conocemos, más preparados estamos para poner en acción nuestras fortalezas y, cuando es necesario, protegernos contra nuestras debilidades.
  8. No estamos solos.
  9. Aunque no siempre tengamos éxito, merece la pena hacer oír y poner en práctica nuestros valores.
  10. Hacer oír nuestros valores conduce a tomar mejores decisiones.
  11. Cuanto más creamos que es posible hacer oír y poner en práctica nuestros valores, más probablemente lo haremos.

Porque 2013 no puede ser el año de la queja y la resignación. Porque 2013 puede ser un año de cambios y crecimiento personal y profesional. Porque puedes alzar la voz en vez de seguir huyendo. ¿No merece la pena?

Recupero de nuevo el link del libro. Si se te ha abierto el apetito, ya sabes.

La foto es de Tomashawk. ¡Sonríe!

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